‘VARapalo’

El Real Valladolid cayó con honor ante el Atlético de Madrid (2-3). Perder tiene podo de honorable en deporte profesional, pero perdió con el honor que supone haber sido capaz de sobreponerse a un 0-2 en la primera parte, aunque al final la calidad del enemigo decidiera el choque.

Porque si a un equipo en el mundo es difícil remontarle un 0-2 es al Atlético de Madrid, un equipo camaleónico, capaz de atacar cuando el enemigo le deja jugar y de defender la ventaja si considera que el partido lo requiere. Con el máximo nivel de concentración defensiva en cada jugada y con uno de los mejores porteros del mundo para guardar las espaldas a sus compañeros si se ven superados por el talento del rival.

A todo eso se sobrepuso el Real Valladolid esta tarde. No puntuó porque cuando el partido enfilaba la recta final, sin que diera la sensación de que al Atlético de Madrid tuviera muchos argumentos ofensivos colectivos para dar la vuelta a un empate que el Pucela se había trabajado, Griezmann decidió con un disparo cruzado imparable para Masip.

Griezmann ya había sido el protagonista de los dos primeros goles. En el primero, mediada la primera mitad, con un pase milimétrico sobre Kalinic, que el delantero croata hizo bueno cruzando el balón ante la salida de Masip y el intento desesperado de Kiko Olivas por llegar a interceptar el disparo. Pero el pase había sido espléndido, la carrera de Kalinic veloz y la definición como mandan los cánones.

En el segundo tanto del Atleti, Griezmann disparó desde la frontal y el balón se estrelló en la mano de Kiko Olivas. La acción fue muy rápida por la potencia del tiro y porque Kiko Olivas, que se gira para quitarse el cañonazo, está muy encima del balón, pero el VAR avisó a Undiano Mallenco pasados unos segundos y el colegiado navarro, tras revisar la jugada en el monitor, señaló la pena máxima que ejecutó el francés clavando el balón en la escuadra.

Con 0-2 y el Atleti enfrente, la operación remontada parecía una utopía, pero una vez más, como siempre, el Real Valladolid, que antes del segundo tanto rojiblanco ya había tenido las dos ocasiones más claras del partido en disparos francos de Óscar Plano y Enes Unal que no encontraron portería por centímetros, no dejó de pisar el acelerador.

Primero Calero, de un cabezazo preciso a la salida de un córner, y después de Saúl, en propia puerta, tras un testarazo de Unal hacia el punto de penalti que tropezó en la puerta del internacional colchonero sin que Oblak pudiera reaccionar, enloquecieron Zorrilla. En cinco minutos, el Real Valladolid había puesto el marcador en tablas.

Pero todavía quedaba el último cuarto del encuentro y el Atleti, que nunca había conseguido superar al Real Valladolid en situaciones de juego abierto, esperó su oportunidad, la encontró y Griezmann no perdonó.

Después de tanto trabajo, después de haber dado la cara ante uno de los equipos más rocosos del mundo, el Pucela se quedaba sin premio. Y encima, con la sensación de que el colegiado, Undiano Mallenco, y el VAR, no le trató igual que al Atleti, porque los vallisoletanos reclamaron un penalti por mano tras un centro de Nacho que era el posible penalti para el 3-3, pero esta vez a Undiano no le aconsejaron ver la jugada para evaluar la intencionalidad.

La vieja historia del humilde contra el poderoso. Con VAR o sin VAR.

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