¿Qué fue de… Omari Johnson?

Septiembre de 2013, tras terminar la temporada 2012/2013 en 16º posición, con la salvación lograda en la cancha, la deuda económica se hizo asfixiante, el CB Valladolid perdió a sus patrocinadores y a la totalidad de cuerpo técnico y plantilla (a excepción de Antonio Izquierdo). Al contrario de lo que ocurriera en la temporada anterior, terminado en la última posición y manteniendo la categoría en los despachos, en esta ocasión, se acercaba el abismo de la desaparición

A dos semanas de comenzar la temporada, el Club Baloncesto Valladolid tenía que empezar de cero; confeccionar una plantilla, atraer a un técnico y buscar nuevos patrocinadores. Baloncestistas locales, jugadores (casi) retirados, exóticos y polémicos extranjeros sin equipo que no hubieran conseguido contratos. A esto había que sumarle la posibilidad de que se cobrara poco o nada de las fichas.

Con este panorama, el motivo por el que el equipo consiguiera salir adelante, fue la llegada de Ricard Casas, el experimentado técnico que había pasado por Valencia, Manresa o Menorca, que, aún a sabiendas de la complicada situación económica, apostó por el proyecto. Jugadores desconocidos se fueron sumando y a falta de días para el comienzo, el C.B. Valladolid lograba armar un equipo.

Jugadores yendo y viniendo casi cada partido con derrotas humillantes cada jornada, sólo 3 se quedaron toda la temporada, Iván Martínez, Haritopoulos y el jugador que nos ocupa, el Ala-Pivot, Omari Johnson.

Jamaicano de nacimiento, Omari cursó sus cuatro años universitarios en la “Oregon State”, promediando unos excelentes números en rebotes, tiros anotados y lanzamientos de tres puntos. Probó suerte en el draf de la NBA de 2011 sin éxito, no fue elegido entre los 60 jugadores, por lo que tuvo que buscarse las castañas en otro lugar. Encontró acomodo en los “Oshawa Power” de la Liga Nacional de Basket de Canadá, recién inaugurada ese año. Destacó como anotador con un potente juego en la zona, la temporada siguiente, la 2012/2013, Omari fichó por otro equipo de la misma liga, los “Summerside Storm” en donde llegó hasta la final del campeonato.

Con una liga que no tenía clara su continuidad en el tiempo, Omari buscó otros proyectos, y, a esas alturas de la temporada (finales de septiembre) y con las plantillas prácticamente cerradas, apareció el equipo al que le faltaban jugadores, el Club Baloncesto Valladolid que firmó al jamaicano el 1 de octubre.

Con un caótico inicio de temporada, poco ganó Omari en ganarse a Pisuerga, su espectacularidad y potencia en el salto a pesar de ser un jugador bastante liviano. A pesar de sus carencias físicas (2,03 metros) entraba en la lucha en cualquier rebote, se la jugaba en el poste como cualquier jugador de mayor envergadura. Esa faja y entrega enamoró al público que animaba el pabellón cada dos semanas.

El CB Valladolid, cada vez más cerca del descenso dio algún coletazo de esperanza entre febrero y abril, con derrotas, al menos, disputadas. Aún se recuerda en Pisuerga una derrota frente a Juventut en donde Johnson fue imparable desde la línea de 3 y cogiendo todos los rebotes en las dos zonas.

Omari fue de lo mejor de aquel “estrambótico” equipo que perdió la categoría de manera cantada y con justicia. Un conjunto que desaparecería un año después a pesar de luchar por volver a la ACB, acuciado por los problemas económicos y que resurgiría con Mike Hansen en la presidencia y bajo el nombre de Club Baloncesto Ciudad de Valladolid.

Por su lado, Omari Johnson tuvo que volver a empezar de cero. Sin ofertas ACB, volvió a sus orígenes en Estados Unidos, sin cartel allí, buscó salida en alguna de las ligas menores. La encontró en los “Maine Red Claws” un equipo de la liga de desarrollo perteneciente a los “Bolton Celtics” que había formado a jugadores de la talla de Rajon Rondo o Avery Bradley.

En las dos temporadas que militó en el equipo de la liga de desarrolo, ganó la temporada regular pero cayó eliminado en la primera ronda. En su primer año, fue el jugador que más partidos disputó, promediando unos números que estuvieron a punto de llevarle a la NBA, 15,6 puntos por partido, 6,7 rebotes y 1 tapón. Durante el verano de 2015 participó en el campus de verano de la liga norteamericana con esperanzas de lograr contrato en la mejor liga del mundo.

Tras cumplir con creces en el campus, los “Portland Trail Blazers” se hicieron con sus servicios. Durante la pretemporada, Portland incorporó a varios jugadors y tuvo que cortar a Omari antes del comienzo de la temporada (jugó 4 encuentros en los amistosos). Volvió a Maine, donde, por segundo año, fue el jugador que más partidos disputó, promediando unos números similares a los de la temporada anterior.

Johnson actuó en el campus de verano de la NBA de nuevo en 2016, sin ningún equipo interesado en sus servicios, volvió a dar el salto a europa, en este caso a un potente equipo lituano “Neptunas“, participante en la Champions League de la Fiba (competición que ganó el Tenerife ese año, la 2016-2017) y que venía de jugar la Eurocup. Omari llegó con los lituanos hasta los 1/16 de final de la competición. Sin embargo no fue un año fácil para el ex del Valladolid, su falta de adaptación al idioma y a la fría Lituania hicieron que a finales de febrero rescindiera el contrato.

Sin equipo desde febrero, Omari Johnson quiere volver a competir esta 2017/2018 y no descarta volver a Canadá, a la liga de desarrollo americana o, ¿Por qué no? al Carramimbre Club Baloncesto Ciudad de Valladolid.

Deseamos toda la suerte del mundo a este “4” que tan buenas sensaciones dejó en Pisuerga.

 

 

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